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lunes, 2 de febrero de 2015

Sobre sexo, errores y fortalezas de soledad


Siempre he pensado en la vida como un largo camino en el cual transitas para aprender, mientras disfrutas del paisaje.  Pero sin duda, el costo de aprender tiene un precio, a veces alto, a veces bajo.. a veces aceptable y otras no tanto. 

Hace unos días me hacía una pregunta y la vida me la ha respondido de una forma no muy amable.  A estas alturas parece absurdo preguntar en qué punto debe comenzar el sexo en una relación, en el caso en el que a ti realmente te interese la persona y no sea una calentura del momento.  Y la respuesta es que… el sexo hay que retrasarlo hasta que tengas realmente una conexión con la persona, hasta que la conozcas lo suficiente como para que te importe y le tengas la confianza suficiente como para abrirte emocionalmente con él o ella.  Antes de eso, las probabilidades de que termine bien son muy bajas.  Incluyes el sexo en la ecuación y empiezas a confundir las cosas.  Y vale aclarar también que “confundir las cosas” funciona distinto para hombres que para mujeres.  Considerando la sociedad en la que vivimos, para el hombre se pierde la sensación de reto: capturas la presa y termina la caza. Y si no lo pierde, probablemente te conviertas en un pedazo de carne usado solamente para satisfacer un deseo físico.  Para la mujer, generalizando por supuesto, terminas esperando cierta respuesta emocional que la verdad va difícil recibir de vuelta.  Porque tu cometes el error de pensar que la cercanía física es sinónimo de cercanía emocional o intelectual, y no lo ves como lo que es: química, sexo, físico.

Por supuesto que hay excepciones a la regla.  Está el caso que en la primera cita terminan en la cama y es el inicio de algo duradero.  Pero puedo apostar lo que sea a que estos casos son los menos.

Respuesta sencilla, ¿no?  Respuesta que ya conocía. El asunto es que cuando se graba con sangre es más fácil de recordar.  Como todo… a las malas siempre aprendemos. A veces me entristece el hecho de haber salido con ciertos chicos que eran muy buenos, pero que por ciertos errores de mi parte, mandaron todo al mundo del “hubiera”.  Desgraciadamente, sé que quizás esta no sea la última vez que me suceda esto. Esos chicos buenos son como cartuchos que vas quemando, que una vez que se usan una vez no se pueden usar de nuevo.  Después de ciertas cosas es muy difícil que una relación funcione y hay que aprender a vivir con eso.

Y hay que llorar también. Dejar ir las cosas. Solo de esa manera se puede volver a sonreír. 

Hace unos días también discutía con un amigo el hecho de que uno en la vida tiene que “diversificarse”.  Tienes que obtener satisfacción de cosas diversas y no centrar todo en algo o en alguien:  una pareja, un trabajo, un hobbie.  Cuando son varias las fuentes de tu satisfacción, el día que una de esas cosas falla, las otras funcionan como un soporte que te mantienen mientras el pilar que se cayó es reparado.  Pero si tienes solamente uno, puedes esperar una caída estrepitosa de la cual levantarse es tardado y doloroso.

Así que en resumen… es probable que esta noche y un par más me permita soltar unas lágrimas en la soledad de mi habitación. He aprendido también que llorar no me hace débil, al contrario, ayuda a lavar mi alma. Y entonces dejaré a una persona atrás, a uno más, y seguiré adelante.  Quizás es momento de que tome las riendas de mi vida, y en lugar de invertir tanto tiempo y emociones en relaciones que siempre terminan, lo use en invertir en mi propia vida y en tratar de convertirme en la persona que deseo ver frente al espejo.  Eso haré.  Good bye love.  Welcome back loneliness, I think you never left me.



miércoles, 2 de enero de 2013

2013... Cambiar el paradigma


Peace is a lie, there is only passion.

Through passion, I gain strength.

Through strength, I gain power.

Through power, I gain victory.

Through victory, my chains are broken.

The Force shall free me”.
Sith Code.

Desde que tengo unos 12 años, recuerdo que el 31 de diciembre decidía ponerle un nombre al año: “el año del cambio”, “el año en que comienzas a hacer las cosas bien”, “el año de no rendirse”… ese tipo de nombres.  Quizás es como dice mi fantasma personal: que los seres humanos necesitamos “closures”, necesitamos ver la vida por etapas, saber que puedes terminar una, pero más que nada saber que puedes empezar de nuevo, que tienes una oportunidad más de hacer las cosas bien, o al menos, mejor que antes.
En estos días me estaba obligando a pensar en un nombre para el 2012, pues no le di uno como la costumbre dictaba a inicio de año. ¿Cómo definir un año, que no fue tan trágico como el 2011, pero igual no ha sido uno de los mejores años de mi vida?  Sin embargo, fue igual de bueno también.   Creo que ahora si puedo decir que realmente conozco mi país, porque viajé lo que no había viajado en todos mis demás años de vida.  Estuve en el exterior una temporada también, un mes y medio aproximadamente (disque de “training”, que al final resultó ser más que nada un paseo).  Sin embargo también tengo que admitir que este año pasaron cosas que fácilmente puede incluirlas en el listado de las que más me han dolido.  También puedo mencionar que específicamente desde este año, he empezado a ver el mundo con otros ojos… no sabría como explicarlo, pero es como si vieras y escucharas a los chicos que están entrando en los veinte y pensaras: no sabe lo que le espera, no tiene idea de lo que el mundo es.  Si, no es que me siento vieja, pero sé que ya no soy la niña que era antes.   “He visto el mundo, y el mundo me ha visto”.
Quizás podría definir el 2012 como el punto crítico de mi crisis existencial, que lleva gestándose desde hace unos cuantos años cuando me di cuenta que soy algo diferente al resto de las personas.   He encontrado la manera de encajar en el mundo, de “mimetizarme”, pero la verdad es que yo y este mundo, al menos este lugar, no concordamos.  Estoy viviendo una vida que no refleja para nada lo que yo soy.  El punto de partida es lo que hago para ganármela, tema de múltiples menciones en este blog, porque seamos honestos: podré haberme graduado de la escuela de ingeniería, y relativamente con buenas calificaciones, soy lo suficientemente buena en mi trabajo como para ser parte del staff oficial, recibir bonos y aumentos periódicos de salario… pero yo, no disfruto lo que hago.  No voy a decir que lo odio (aunque hay días que sí, la mayoría) pero yo no me vi a punto de cumplir 28 años y haciendo lo que hago.  Me ví con un doctorado, investigando virus extraños o alguna otra cosa rara, tratando de encontrar la verdad de este mundo… escribiendo libros, o incluso quizás tocando en una banda de rock.  Me ví de muchas formas y terminé siendo el ser humano promedio: un trabajo de 8 a 6, un auto normal, en una vida rutinaria.  Si, “rutinaria”, el cuco que también se comió la relación con el único hombre que realmente he querido en mi vida.
Entonces… 2012, te agradezco los paseos, pero todo lo demás te lo puedes agarrar y metértelo por donde mejor te quepa, porque honestamente espero no recordarte. 

“Being a phantom who wants to become reality”.

“Now in my remains
Are promises that never came
Set the silence free
To wash away the worst of me”.
… Linkin Park.

Añado una cosita más antes de que olvidemos el 2012: me leí veinte libros en el año, el doble del año pasado.  Eso me hace supremamente feliz.  Uno en especial ha hecho que mire las cosas un poco distintas: Steal Like an Artist.  Me hizo entenderme un poco mejor, y me ha dado un par de luces sobre lo que tengo que corregir para poder ser la escritora que siempre he querido ser.  Y contrariamente a lo que yo pensaba, no tengo que renunciar a ser pintora o ser música, ¡puedo serlo también!  Porque precisamente eso es lo que hace que lo que uno escriba sea distinto: procesar todas aquellas experiencias, aquello que amamos y que nos lleva a concluir en otras cosas y crear algo con nuestro sello personal.   Ese libro me dio esperanzas, algo de lo cual no he tenido mucho últimamente.
Hay muchas cosas que hacer y que definir en el 2013.  He estado en el limbo. Esperando no se qué, sin hacer nada por salir de esta vida que odio.  Creo que no necesita un nombre, tampoco necesita un plan.  El 2013 lo que necesita es acción, cambios, modificar mi paradigma.
Y está lo del amor.  Después de la gran decepción, de pensar que ya todo estaba perdonado y olvidado, me doy cuenta que el perdón es más difícil de lo que uno piensa, entre más quieres más duele, más cuesta.   Entonces mi fantasma resulta ser alguien que me comprende en muchas vías que nadie lo ha hecho, pero borrar el pasado es imposible. ¿Cómo se puede sentir tanto y a la vez tener tantas razones para que algo no funcione... y a la vez, lo más importante es lo que funciona?   Honestamente, mi vida es todo un drama, algún día debería escribirlo porque a veces ni yo misma me creo como tengo todas las complicaciones que tengo.   Pero ante situaciones así se sigue adelante, hay cosas por las que vale la pena luchar, en las cuales tu tomas el rayo de esperanza que te queda para que te guíe por la oscura noche.  ¿Por qué?  No hay respuesta para eso… pero se me ocurre pensar que todo en la vida ocurre por una razón, independientemente de que la conozcamos o no, y la otra cosa es lo que le dijo a alguien su padre: ¿Para qué nos caemos?... Para aprender a levantarnos.  Olvidando el dolor, el pasado, y el mundo yo tengo una certeza y a eso le estoy apostando todo.
En el último libro que leí, en un futuro no lejano una raza de seres humanos con poderes síquicos gobierna el mundo, a estos humanos las emociones les impiden controlar correctamente sus poderes, porque siempre se dejan llevar por la ira, y de alguna forma el lado oscuro predomina.  Entonces, encuentran que la solución para tener el control es “el Silencio”: un lavado cerebral para borrar toda emoción.   En fin: ¡mi utopía!  Desde el día en que alguien me dijo que era débil por sentir dolor cuando te hieren me propuse ser lo más carente de emoción posible.  Y lo he logrado, parcialmente… pues he creado un muro: si estás fuera no me importas, el problema es con los que están dentro, la gente que quieres son aquellos que más fácilmente pueden destruirte.   Entonces.. pienso si en verdad… más bien, a veces quisiera agarrarme la mano y arrancarme el corazón y dejar de sentir.  Según los “Sith”, la pasión es lo que te lleva a tener fuerza para romper tus propias cadenas… según los “Jedi”, solamente sin emoción se llega a la armonía necesaria para estar en paz con la “Fuerza”.
¿Cuál es la respuesta entonces? ¿Cuál es el camino correcto?  ¿Qué hacer en 2013 para salir del limbo? En este preciso momento no tengo la menor idea.  Solo sé que como todo en la vida, no puedo irme por ninguno de  los dos extremos: la emoción te da la fuerza que necesitas, pero al mismo tiempo tienes que estar en paz.  Solo de esa manera creo que podré usar la fuerza, y convertirme en aquello que estoy destinada a ser.

Miércoles, 2 de enero, 2013.
6:25 AM

viernes, 13 de julio de 2012

The world is changed... tic, tac.. tic, tac..

Tengo 27 años, y las cosas empiezan a pintar diferentes.  Si, muchos me dirán que estoy joven aún, pero resulta que ya en el súper me tratan de “señora” no de “joven”, mis primos que vi de bebé ya son adolescentes, no soporto a Justin Bieber (que es uno de los artistas más apreciados por los “jóvenes”) y Britney Spears y los Backstreet Boys son parte de la historia musical (WTF!).  A, y le preguntas a uno de los teenagers de ahora quién es Goku o Seiya, y no saben.  En fin, como dicen al inicio del Señor de los Anillos: “The world is changed”.
Yo siempre me he sentido una vieja al lado de mis contemporáneos, en cierta forma siempre he sido más madura que el promedio en casi todas las etapas de mi vida.  Pero en los últimos tiempos me estoy sintiendo vieja de verdad:  salir de fiesta y llegar con el sol ahora es pecado (por no decir que a las 3 am ya tengo sueño), mis amigos se están empezando a casar o a tener hijos, casi todos ya se tiran al hombro o una hipoteca o una maestría o ambas cosas… ya pasaron los tiempos aquellos donde las trivialidades ocupaban todo el día, ahora todo el día lo ocupa uno en las trivialidades pero de otro.   Es como si al estar trabajando estuviésemos vendiendo nuestras almas por unas horas al mejor postor, con el propósito de pagar las cuentas, comer y hacer todas aquellas cosas que hace un ser promedio en esta civilización.  Que si nos ponemos a ver bien… regalar 8 horas o más a otro, y más si es haciendo algo que no nos gusta… diablos… WTF!
Por eso definitivamente la mejor época de la vida es cuando uno está en el colegio, o los primeros años de la universidad.  Uno en esos momentos lo ve todo complicado y malo: que si me quedo en tal materia, que no tengo dinero para comprarme un auto, ay que no me dan permiso para salir (espérate que tenga la mayoría de edad y verás)… y un largo etcétera que ahora se ve tan, pero tan fácil y simple que uno se pregunta como le molestaban tanto esas cosas en esos tiempos.  Hasta enamorarse es más sencillo y bonito:  fíjate, entre los 16 y los 20 el amor es para siempre, sientes que flotas, generalmente el otr@ está “limpio”, en todos los sentidos (haha si, probablemente tenga poca o no tenga mucha experiencia sexual… aunque esto es relativo y más en estos tiempos), lo que sí es que a esa edad uno está menos dañado emocionalmente.  Si, porque con los años uno adquiere madurez emocional a costa de muchos golpes generalmente, y sí, ahora podemos hacer las cosas mejor porque en teoría ya sabemos como “no” se deben hacer, pero igual nos vamos llenando de mañas que hacen que tengas 27 años y no seas una persona simple, sino más bien complicada.
De haber sabido todo lo que sé ahora cuando tenía 20 años…. Uff…  otra sería la histora.  Ahora entiendo muchas cosas…. Cuando yo tenía 22 años andaba con una persona que tenía 28 años... todo es más claro ahora.
Me gustaría decir que si pudiera echar el tiempo atrás cambiaría muchas cosas, pero la verdad es que no cambiaría nada.  Por aprender se paga un precio, y si no hubiese pasado todos los malos tragos que he tenido sería alguien completamente diferente.
El asunto es que tengo 27… entonces hay un tic tac que me martilla la cabeza todos los días.  No he terminado mi maestría, ni pensar en el doctorado.  No soy dueña de mi destino aún.   No he agarrado ni una cinta de color en el tae kwon do, no me he tirado de un paracaídas y todavía no compro mi primera casa.  ¿Cuándo entonces?  ¿Qué diablos estuve haciendo los últimos 4 años?  A, y ni mencionemos el amor.  Cada día que pasa me convenzo más de que de nada me sirve tener pretendientes, o de que me digan que soy especial, bonita, inteligente, etc etc etc… si al parecer no hay un match para mi…al parecer voy a terminar sola escribiendo en un blog o con suerte escribiendo libros, pero en fin sola.  O como me dice mi hermano “serás la tía rara”.  Rara, porque según él, yo soy rara (¿sólo porque me gusta el rock o soy complicada?)...
Muchas cosas que hacer y yo perdiendo mi tiempo, 12 horas todos los días dedicadas al imperio de alguien más.   Dicen que uno debe dormir 8 horas, trabajar 8 y dedicar las restantes 8 a ti mismo, en algo que te haga feliz.  ¿Se me está pasando la dosis no?  

domingo, 5 de febrero de 2012

Aquel que odia, es quien ha amado mucho

Aquel que odia, es quien ha amado mucho.  En eso pensaba yo hace unos días.  Hoy sin embargo me vino a la mente algo que cambia por completo lo pensado desde hace meses atrás.  Pero me iré por las ramas como siempre, antes de llegar al punto que deseo mostrar.
La belleza del mundo virtual es que aquí nadie me conoce (o al menos eso creo yo).  Puedo decir cosas que nunca diría si mis amigos y familia tuvieran la dirección.  Y es que una cosa es como nos vendemos ante el mundo y otra es la que somos dentro.  De una u otra forma todos tenemos secretos, eso es normal, pero otros se van peligrosamente al extremo y su imagen ante el mundo termina siendo una vil mentira, un fugaz reflejo de lo que son.
Como llevo mucho sin escribir es necesario hacer algunas aclaraciones: el 2011 fue un año muy difícil en todos los sentidos.  Los conflictos que venían formándose tiempo atrás hicieron “kaboom”, y las cosas que eran mis pilares se partieron en pedacitos.  No veía la hora que terminara en verdad.  
Muchos que no me conocen realmente, e incluso mis más cercanos amigos piensan que soy noble pero a la vez muy dura, de esas personas que jamás lloran.  Muy fuerte.  La verdad es que no lo soy.  La verdad es que luego de la gran tormenta no pude dormir sin asfixiarme durante mucho tiempo, no pude concentrarme en el trabajo, y respirar sin evocar una lágrima era un detalle.  Y sí, esto sonará trillado (y yo tiempo atrás hasta me burlaría), pero me dejó mi novio y el mundo se vino encima.  Yo no lo entendía hasta que me pasó.   Y es que uno se hace una imagen de la vida, tienes miles de sueños y te juras a ti mismo que pase lo que pase harás lo que sea por alcanzarlos, pero entonces vienes y te enamoras, y todo aquello pasa al segundo plano, aunque intelectualmente tu sabes que estás equivocándote. Cambias tus planes, empiezas a vislumbrar tu futuro con esa persona, ya te vez hasta de viejos, y de repente, todo se va al diablo y aquel holograma que tenía tiempo formándose en tu cabecita, se esfuma.
Y hubo mil y un señales, pero no las vi.
Regla No. 1: Cuando uno se enamora, va como caballo de paso con los ojos tapados caminando despacio al precipicio.
Podría contar los mil y un detalles que pasaron, lo miserables que pueden llegar a ser los seres humanos.  Cómo la verdad es lo último que se mira.  Lo peor es que cuando tú eres transparente, es cuando te toca un mentiroso.  Pero lo importante de todo esto es como todo esto me ha hecho replantearme mi concepto de lo que es el amor.
Yo siempre pensé que existía ese amor de "hay una persona en el mundo que está destinada a estar contigo", y no mather what, tú siempre amarás a esa persona.  Aunque te vayas 20 años huyendo a otro país, o te cases con alguien más.   Error… creo que este amor no existe.
¿Qué es el amor entonces?  Si me preguntabas hace unos días, luego del concepto inicial pensé que simplemente el amor no existe, y que las personas terminan por conveniencia con alguien.  Obviamente existe cariño, pero no ese amor omnipresente.  O sea, que no existe una persona predestinada para ti, sino que tú terminas con alguien que se ajusta a las circunstancias del momento.
Y hoy mientras manejaba, y escuchaba no sé qué canción me puse a pensar que el amor al igual que las cosas sencillas de la vida, está en esos detalles de los cuales no nos percatamos.  ¿Qué detalles?  Cosas simples, como pasarte una mano en la espalda y sonreírte para animarte cuando las cosas no estén tan bien, o dejar todo lo que estás haciendo para ir al lado de él o ella cuando está pasando un momento difícil.  Es aguantarse a sus papás si son de los necios, o preparar la cena cuando el otro está cansado.  Tú encuentras una pareja de verdad cuando esa persona se convierte en parte de tu vida, y no en un compromiso en su agenda.
Regla No. 2.  Aquel que odia, es quien ha amado mucho.
La otra idea brillante que tuve hoy es preguntarme si realmente amé a mi ex.  Yo decía que sí, estaba convencida.  Pero no estar con él ha sido como respirar aire puro de nuevo, cuando antes me asfixiaba.  Entonces hoy pensé que si me siento libre de nuevo, en paz, ¿de dónde viene la rabia, de dónde viene ese dolor profundo?  Y me dirijo entonces a mi orgullo herido, al hecho de que yo estaba dispuesta a darle mi vida, todo el amor, y él simplemente no me correspondió.   Todo lo oscuro, todo lo negativo viene de allí, al hecho de que me aguanté todo hasta el final, de que nunca tuve el coraje de decir hasta aquí llegamos.  Al hecho de que lo complací…
Recibí noticias suyas hace poco.  Pero yo sigo en mi silencio sepulcral pues nada tiene ya sentido.  Yo te amé, tu no, ¿para qué me buscas?   Ahora solo busco paz, y encontrarme conmigo misma.  Paz porque una parte de mi alma se envenenó.   Sé que es odiar ahora, y he perdido la fe en eso que es amor.  Como soy jodida y exigente tengo dudas de que pueda encontrar a alguien que cubra mis expectativas, y me rehúso a la idea de quedarme con mi “peor es nada”.  Así que me prometí  a mi misma no preocuparme más del tema y concentrarme en cosas más productivas como mi trabajo, la maestría, viajar, el gym, y mi larga lista de hobbies.   Y es muy difícil, pues por un lado siempre alguien me invita a salir (chicos que usualmente no los veo con interés romántico, o será que de nuevo, soy muy jodida y siempre pongo un pero), y por el otro los que sí me gustan me ven como yo veo a los que no me gustan: salir, divertirse, nada serio, un pasatiempo.   Ya una vez empecé así con alguien y terminé en tragedia, así que sería ilusa si  repito la historia.   ¿Será que puedo tener algo de paz?
Regla No. 3.  Nadie puede dar lo que no tiene.
Mi conclusión de todo esto es que en esta época de mi vida tengo que divertirme y trabajar duro.  No es para conseguirse o estar con una pareja.   Soy exigente, pero debo estar consciente que de aspirar a alguien así, él también será exigente conmigo.   Así que hay que pulirse, estar a la altura.   Y si de repente  tengo la mala suerte de no encontrar a nadie, al menos viviré bien y estaré haciendo cosas que me den paz y felicidad.¿Acaso la vida no se trata de eso?

jueves, 8 de septiembre de 2011

Ever Again

A veces llega un momento en la vida donde tu simplemente deseas olvidar, no sacar los por qué, o los cuándo, o los cómo,  solo olvidar…  pero el dolor es inmenso, y los recuerdos, los buenos y los malos, no son más que dagas que traspasan los poros de mi cuerpo.    Si la teoría de la reencarnación es cierta, si en verdad somos almas con muchas experiencias humanas, tiene sentido que olvidemos todo al empezar una nueva vida, pues la carga emocional que traemos de la anterior es  inmensa.  Yo solamente estuve 4 años con él, y fue mi novio, no mi esposo, no tuvimos propiedades en común y tampoco vivimos juntos, y aún así la carga que llevo encima pesa montones.
En verdad, sólo quisiera olvidar, desde todos los puntos de vista lógicos lo mejor era que pasara lo que pasó.  Al menos ahora no tengo esa ansiedad y esa desesperación por no saber que me deparaba el futuro.  Al menos tengo tranquilidad.  Pero los cochinos detalles me traicionan… cosas sencillas, cosas tontas como que siempre escogíamos entrar al cine de cierta forma, o que siempre íbamos a una específica tienda a ver ciertas cosas… esos cochinos detalles de la cotidianidad son los que me hacen recordar que pasó, me sentí muy bien y jamás se volverá a repetir.  Jamás, ever again.  Y yo me prometí a mi misma que después de que terminamos aquel día, y salió por la puerta de mi casa, ese día se murió lo que sentía por él, los sueños, las ilusiones, las esperanzas y los deseos de tener un futuro con él, se murió la forma en la que yo lo quería, y de paso una parte de mi misma que me aterroriza no poder recuperar.  En verdad que lo que más me preocupa, es que no me siento capaz de amar de la misma manera, de la misma intensidad.  Yo le dí absolutamente todo, lo mejor de mí misma, y me partió el corazón en pedacitos.  Entonces es cuando piensas si es que no fuiste lo suficientemente bonita, o lo suficientemente inteligente, y en ese instante te prometes a ti misma que jamás en la vida vas a entregarte de esa forma a alguien… porque de esa es la manera en que te pueden destruir.
Y … a mi me destruyeron.  Mataron todo, y por un instante me quedé sin razones para vivir.  Luego aparecieron las personas incondicionales de mi vida y me sacaron del abismo en el que iba a caer.   Pero aún así, ya salvada, hay momentos en los cuales siento que no puedo.  Lógicamente, es la oportunidad perfecta para reinventarme, para de una vez por todas convertirme en la persona que siempre he querido ser y que he dejado de ser por razones absurdas que me inventaba para no seguir.  En verdad que lo puedo hacer, sé que tengo todo para lograrlo… pero entonces, sale la duda y me pregunta ¿para qué?    Al final, luego aún si logro ser lo que deseo ser, me veo sola.
Entonces pasamos a lo otro que pensaba hoy.  Y es que yo soy una persona demasiado idealista que termino siendo ingenua, si, eso a mis 26 años.   Yo pensaba ilusamente que podría tener un love de los que salen en los libros o en las películas.  Diablos, ¿acaso es mucho pedir que te amen por lo que eres, que te impulsen y acompañen para ser lo que serás, y que acepten lo que fuiste?  ¿Es mucho pedir ser transparente con el otro?  ¿Es mucho, que simplemente te quieran incondicionalmente y estén allí para ti?   Si, es mucho pedir.  Las relaciones son más como un contrato, un negocio.  Escoges a alguien que más o menos llene tu lista de requisitos, luego cumples con tus deberes y respetas los derechos del otro, y ya estamos.  Te olvidas de los sentimientos, porque te hacen ciego y débil, disfrutas de la parte física porque obviamente nadie es de palo, pero también puedes buscar la parte física afuera siempre y cuando tu “soci@” no se entere.  Se vale lo que sea, siempre y cuando no rompas las reglas.  Así que todos terminamos siendo abogados, interpretando un código a nuestra conveniencia.   Te olvidas del romance, te olvidas de… ¿cómo decirlo?  Digamos que harás lo que sea por tu supervivencia, y si te piden cambiar tu vida por la del otro, olvídalo.
Yo en verdad, esperaba tener algo de eso que dicen las historias que existe.  Pero no existe.  Así que no sé… reconstruiré mis pedazos y me levantaré de las cenizas.  Lucharé muy fuerte para ser lo siempre quise, pero me voy a olvidar del amor.  Al diablo con eso.  En verdad si todo es un negocio, prefiero no tener nada.  Ya le dije a mi hermano, que se prepare a tener muchos hijos, yo sólo seré la tía cool.

viernes, 17 de junio de 2011

Estar sola literalmente, para darte cuenta que realmente siempre has estado así...

Si. A veces basta ver la puerta para entender que ya estás afuera.  Y eso me ha pasado en este viaje a un paraje perdido de la civilización.

Pues, aquí no conozco a nadie mas que a tres compañeros de trabajo.  Y el más cercano, está tan ocupado con su propio trabajo y su vida, que solamente lo veo en Skype o en un mensaje al celular.  Mis más largas conversaciones incluso acá, siguen siendo sobre asuntos de trabajo y con mi mamá que me contacta siempre para saber como va todo.  Mi novio, pues nos intercambiamos mails solo para decir que "I'm ok".  

Antes pensaba que cualquiera se podría sentir afortunado en mi lugar, incluso ahora mis compañeros de trabajo siempre mencionan "mi suerte" por venir a unas disque vacaciones pagadas por la compañía (que hasta hoy, el día tres, han sido una carga de estrés que para que contarlo, la única diferencia que en otro lado no en mi oficina), pero la verdad es que es una vida un poco vacía esta a la que me he acostumbrado.  Y sinceramente, si he sido así 26 años, la esperanza de que las cosas cambien se me hace bien ilusoria.  Veo más cercana mi soledad futura, que aquí entre nos no se siente muy bien acá dentro.  Hasta me da un poco de lástima pensar en mi misma como una exitosa profesional, en un departamento con vista al mar y con la única compañía de un estante lleno de libros y un helecho.  Y eso si realmente me va bien profesionalmente.

La soledad es como una gota de agua que cae pausadamente en un recipiente, y a ti no te preocupa porque es solo una gota.  La verdadera impresión te la llevas cuando el recipiente se desborda, y te preguntas ¿cómo, si era solo una gota?  Antes te preguntabas si era normal, pero no, no lo es.  No es normal que un sábado en la tarde cuando todos los demás están llamando a alguien para salir, dar la vuelta, aunque sea reunirse en la casa, tu te vas a la biblioteca a investigar algo, y no porque estés escribiendo un libro, sino porque realmente, no tienes algo mejor que hacer (y con esto no quiero decir que no me gusta ir a investigar, sino que las razones por las que voy son las incorrectas).  O en la noche, en las cuales me espera solo mi televisión en la casa.  Yo quería la soledad, pero ahora que la tengo me siento un poco triste.

¿Y es que esto es la vida? No.  Esto es lo que yo he hecho con mi vida.  Pero, ¿cómo cambiar? Si esto es como una carrera en una solitaria ruta, con el cielo gris y pasto verde que no cambia por mucho que yo corra.  Si mi vida es esto, la verdad no importa si termina mañana, la otra semana o en 60 años más.  It doesn't matter... 
Quizás esto me pasa porque hace un tiempo me sentía especial, única y con una misión en este mundo, aunque desconocía cuál era.  Pero la verdad, he resultado ser un naipe más en la baraja del universo.

lunes, 4 de abril de 2011

El amor es indispensable, pero no suficiente

No tengo que escribir mucho en realidad, la frase lo dice todo. Cada año que pasa me convenzo aún más de su veracidad.  Y es que si nos ponemos a ver bien en nuestra propia vida, o alrededor, la mayoría de las personas difícilmente terminan con quien más querían, terminan con la persona que más se ajustaba a lo que querían en el momento en que ya no quisieron seguir solos.  Habrá sus excepciones, pero a mí me parece que la mayoría sigue el patrón que describo.
Y si la vida es así… que mierda!, y perdón por el comentario, pero no encuentro nada que le encaje menor.
De nada sirve que dos personas se quieran muchísimo, si los caminos por los que transitan son opuestos.  Se puede ser diferente, pero hay que ir en una misma dirección.  Y no es que uno vaya por allí y escoges justo aquel que tiene un camino diametralmente opuesto, es que te enamoras sin saber cómo, y ya luego que pasa el tiempo te das cuenta de lo que has hecho y de quién te has enamorado.  Ojala las personas trajeran una etiqueta que dice: este funciona, o a este otro mejor ni lo voltees a ver.  Pero allí ya volvemos a la utopía…
Y es que hay gente que enfoca este asunto de una manera muy práctica.  Hoy recuerdo que conversaba con un amigo del tema, y él me dice que cualquiera de sus exnovias estaría perfecta para formalizar algo.  Yo por el contrario, no me puedo visualizar con ninguno de mis ex, ni con los chicos que he salido, ni con nadie más que no sea la persona que quiero.  Entonces, mi amigo me ha hecho pensar que quizás estoy cometiendo un error, quizás como me dijo alguien una vez: “ves tu vida como una historia de un libro o una película, cuando la realidad es distinta”.  Yo, todavía no puedo sacarme la estúpida idea de que uno en la vida se enamora una o dos veces a lo sumo, de verdad, y que hagas lo que hagas, reproducir esa emoción en la misma intensidad es casi imposible.  Lo que me hace preguntarme que si las cosas son así, y  no puedes repetir la emoción, y no terminas con la persona que lo produce, ¿qué sentido tiene la vida?  O como dice una canción por ahí: “de qué me sirve la vida, sino la vivo contigo”.  Y suponiendo que las cosas sean así, imagino que uno puede querer a alguien de nuevo, pero jamás es igual…  Entonces, ¿será que la vida es asi?  ¿O será que la estoy viendo demasiado teatral?   ¿Será que como dice mi amigo, ”cualquiera está bien”?… Entonces me pregunto ¿Cuál de las dos es la verdad?  ¿Quién me puede decir cómo es la vida en verdad?
Así que regresamos al principio… a veces es un viaje, a veces simplemente los dos quieren cosas distintas que excluyen una vida en común, entonces te toca hacer de tripas corazón y mandar todo al diablo para seguir adelante.   A ciertas personas, situaciones como estas caen como balde de agua fría, porque puedes ser muy duro en tu exterior, podrán pensar que nada te afecta ni te conmueve, pero es porque en el fondo eres todo lo contrario y por eso te ha tocado crear todo un mecanismo de autodefensa: enormes muros en los cuales estableces un estricto control de quién pasa.  Pero cuando te enamoras te alocas y dejas todas las puertas abiertas hasta que llegan al centro, y te dejas llevar…  Como tu mecanismo de defensa es tan especial, para ti querer a alguien es un proceso que toma largo tiempo, y olvidar, otro que toma mucho más y deja muchas cicatrices, y te vuelven en alguien más duro que al principio.  ¿Cómo le hace una persona así cuando se da cuenta de que por más que quiera a esa persona, absolutamente nada de lo que haga podrá superar los obstáculos que los separan?  Porque si, se podrá olvidar tras mucho tiempo del asunto, pero va duro que quiera a alguien de la misma forma.  Entonces no me queda otra que pensar, que este tipo de personas terminan solas, porque dan todo o no dan nada, viven su vida con una fachada exterior y así sobrepasan los mil y un peligros que les impone su camino, porque su yo interno está seguro.  Y así es como terminas solo, sin importar lo bonito, inteligente o divertido que puedas ser.  Porque como dije al principio, el amor es indispensable pero no suficiente.

Lunes, 4 de abril 2011.
11:05 PM

sábado, 1 de enero de 2011

2011: Change or Die!


2010 no ha sido precisamente mi mejor año.  Por eso anoche, cuando los fuegos artificiales anunciaban que se había ido y comenzaba una nueva época,  lo más que pude sentir es cierto alivio y un poco de miedo también, porque es aterrador pensar que este año siga el mismo patrón que el año anterior.
Profesionalmente, ha sido un año de logros, reconocimientos, viajes.  No puedo quejarme.  Increíblemente a pesar de que todo el mundo piensa que soy afortunada, para mi ha significado mucho pero mucho estrés que manejar.  Estrés que ha decantado en dolores de espalda, gastritis, falta de sueño y cansancio eterno, que te deja sin ánimo para realizar otras cosas.  2010, un año puramente de trabajo.  Tuve que dejar a medias dos cosas que me encantaba hacer porque el trabajo no me lo permitió, pero también porque yo no luché lo suficiente para  poder obtenerlo.
Lo que me preocupa del 2011 es que los años luego de salir de la universidad se van demasiado rápido.  La percepción del tiempo se hace diferente,  el correr de los días es más veloz, y cuándo menos te das cuenta resulta que ya se fue otro año.  Y en el que viene voy a cumplir 26, lo cual es aterrador si me pongo a ver que en mi plan de vida, a esa edad debería estar haciendo otras cosas.  Debí tener una maestría al menos, al menos un libro escrito, al menos saber en qué enfocar mi vida.  Y resulta que me encuentro en un limbo: una carrera que no está mal, pero que no me emociona y la cual no me veo ejerciendo en cinco años más,  desgano, estrés continuo y sin propósito: las cosas dejaron de tener un sentido, la vida, mi vida más bien no lo tiene.  Me he ido alejando de todo el mundo, y quizás eso explique por qué hoy que es un día usualmente de fiesta, estoy sola aquí en mi apartamento meditando en esas cosas.  Meditando porque no pueden seguir igual, porque cada día que pasa me hundo más y más.  Y para ser sincera conmigo misma, ya estoy cansada de autocompadecerme y amargarme porque no he sabido hacer las cosas bien.
Algo positivo de los inicios de año, es que te da la oportunidad de delimitar lo que has hecho antes, y lo que harás.  Y la verdad no está mal que nos tomemos un rato para pensar en aquellas cosas en las que debemos poner nuestro empeño.  Porque de nada sirve remar con todas tus fuerzas si no  sabes a qué dirección te diriges.
Así que el 2011, cambio o muero en el intento.